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sábado, abril 18, 2009

Del Adiós I -Sin Inspiración- (Comparto: Poemas de José Angel Buesa)






Te digo adiós
y acaso te quiero todavia
te digo adiós
el mas hermoso sueño de mi vida
Te digo adiós
y acaso te quiero todavia
Quiza no he de olvidarte
quiza quiza no te queria
o tal vez nos quisimos demasiado los dos
este cariño triste apasionado y loco
me lo sembre en el alma
para quererte a ti
no se si te ame mucho no se si te ame poco
pero si se que nunca volvere a amar asi
me llevo tu sonrisa
dormida en mis recuerdos
y el corazon me dice
que no te olvidare
pero al sentirme sola
sabiendo que te pierdo
tal vez empiezo a amarte
como jamas te ame
te digo adiós
y acaso con esta despedida
mi mas hermoso sueño
muere dentro de mi
pero te digo adiós
para toda la vida
aunque toda la vida
siga pensando en ti





Amor tardío

Tardíamente, en el jardín sombrío,
tardíamente entró una mariposa,
transfigurando en alba milagrosa
el deprimente anochecer de estío.

Y, sedienta de miel y de rocío,
tardíamente en el rosal se posa,
pues ya se deshojó la última rosa
con la primera ráfaga de frío.

Y yo, que voy andando hacia el poniente,
siento llegar maravillosamente,
como esa mariposa, una ilusión;

pero en mi otoño de melancolía,
mariposa de amor, al fin del día,
qué tarde llegas a mi corazón...


Canción de los remos

Quizás olvidaremos, pues siempre hay que olvidar
pero escucha los remos, cantando sobre el mar.
Bajo este cielo claro tu alma llega a la mía
como la luz de un faro desde la lejanía.

Así como la espuma pasará este momento
nuestra ilusión se esfuma, como la espuma al viento.
Pero en el alma sola si un gran amor la llena
hay algo de la ola y hay algo de la arena.

Náufrago de su espanto, piloto de su hastío
el mar canta en su canto que ya tu amor es mío.
Yo soy la vela rota que da al aire su vuelo,
y tú eres la gaviota que va a estrenar su vuelo.

Pero aún quedan futuros que yo desconocía
en tus ojos oscuros donde nunca es de día.
Aún hay algo postrero mas allá del olvido
y en tu amor recupero todo lo que he perdido.

Ni digo que te quedes, ni quiero que te vayas.
Pues soy como las redes tendidas en las playas
arroyo de ternuras hazme tuyo en lo mío
llenando de agua pura mi cántaro vacío.

Ya mi voz tiene un eco, ya mi voz no se pierde.
Por eso el tronco seco retoña la hoja verde.
Y así mi vida espera la gracia de un retoño
como la primavera que ilumina un otoño.

Por eso aunque olvidemos
que siempre hay que olvidar
oye cantar los remos
sobre el dolor del mar.


Canción del amor lejano

Ella no fue, entre todas, la más bella,
pero me dio el amor más hondo y largo.
Otras me amaron más; y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.

Acaso fue porque la amé de lejos,
como una estrella desde mi ventana...
Y la estrella que brilla más lejana
nos parece que tiene más reflejos.

Tuve su amor como una cosa ajena
como una playa cada vez más sola,
que únicamente guarda de la ola
una humedad de sal sobre la arena.

Ella estuvo en mis brazos sin ser mía,
como el agua en cántaro sediento,
como un perfume que se fue en el viento
y que vuelve en el viento todavía.

Me penetró su sed insatisfecha
como un arado sobre llanura,
abriendo en su fugaz desgarradura
la esperanza feliz de la cosecha.

Ella fue lo cercano en lo remoto,
pero llenaba todo lo vacío,
como el viento en las velas del navío,
como la luz en el espejo roto.

Por eso aún pienso en la mujer aquella,
la que me dio el amor más hondo y largo...
Nunca fue mía. No era la más bella.
Otras me amaron más... Y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.

Canción cotidiana

Tu amor llegó calladamente;
calladamente se me fue...
Porque el amor es una fuente
que se nos seca de repente,
sin saber cómo ni por qué.

Amor de un beso que se olvida
y de un suspiro que se va;
amor de paso en nuestra vida,
pues se le da la bienvenida
cuando tal vez se aleja ya.

Así tu amor fue como el mío,
mujer de un claro atardecer:
amor que pasa como un río,
sin estancarse en el hastío
ni repetirse en el placer.

Amor feliz que da sin tasa,
pues sólo pide, a cambio, amor;
amor que deja, cuando pasa,
no la ceniza de una brasa,
sino el perfume de una flor.

Amor que al irse no está ausente;
amor sin dudas y sin fe,
como este amor intrascendente,
que, si llegó calladamente,
calladamente se fue...

Canción a la mujer lejana

En ti recuerdo una mujer lejana,
lejana de mi amor y de mi vida.
A la vez diferente y parecida,
como el atardecer y la mañana.

En ti despierta esa mujer que duerme
con tantas semejanzas misteriosas,
que muchas veces te pregunto cosas,
que sólo ella podría responderme.

Y te digo que es bella, porque es bella,
pero no sé decir, cuando lo digo,
si pienso en ella porque estoy contigo,
o estoy contigo por pensar en ella.

Y sin embargo si el azar mañana
me enfrenta con ella de repente,
no seguiría a la mujer ausente
por retener a la mujer cercana.

Y sin amarte más, pero tampoco
sin separar tu mano de la mía,
al verla simplemente te diría:
"Esa mujer se te parece un poco"

Balada del mal amor

Qué lástima muchacha,
que no te pueda amar.
Yo soy un árbol seco que sólo espera el hacha,
y tú un arroyo alegre que sueña con el mar.

Yo eché mi red al río…
Se me rompió la red…
No unas tu vaso lleno con mi vaso vacío,
pues si bebo en tu vaso voy a sentir más sed.

Se besa por el beso,
por amar el amor…
Ese es tu amor de ahora, pero el amor no es eso,
pues sólo nace el fruto cuando muere la flor.

Amar es tan sencillo,
tan sin saber por qué…
Pero así como pierde la moneda su brillo,
el alma, poco a poco, va perdiendo su fe.

¡Qué lástima muchacha,
que no te pueda amar!
Hay velas que se rompen a la primera racha,
¡y hay tantas velas rotas en el fondo del mar!

Pero aunque toda herida
deja una cicatriz,
no importa la hoja seca de una rama florida,
si el dolor de esa hoja no llega a la raíz.

La vida, llama o nieve,
es un molino que
va moliendo en sus aspas el viento que lo mueve,
triturando el recuerdo de lo que ya se fue…

Ya lo mío fue mío,
y ahora voy al azar…
Si una rosa es más bella mojada de rocío,
el golpe de la lluvia la puede deshojar…

Tuve un amor cobarde.
Lo tuve y lo perdí…
Para tu amor temprano ya es demasiado tarde,
porque en mi alma anochece lo que amanece en ti.

El viento hincha la vela, pero la deshilacha,
y el agua de los ríos se hace amarga en el mar…
¡Qué lástima muchacha,
que no te pueda amar!


Balada del loco amor

  I

No, nada llega tarde, porque todas las cosas
tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas;
sólo que, a diferencia de la espiga y la flor,
cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor.
No, Amor no llega tarde. Tu corazón y el mío
saben secretamente que no hay amor tardío.
Amor, a cualquier hora, cuando toca a una puerta,
la toca desde adentro, porque ya estaba abierta.
Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde,
pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde.

II

Amor, el niño loco de la loca sonrisa,
viene con pasos lentos igual que viene a prisa;
pero nadie está a salvo, nadie, si el niño loco
lanza al azar su flecha, por divertirse un poco.
Así ocurre que un niño travieso se divierte,
y un hombre, un hombre triste, queda herido de muerte.
Y más, cuando la flecha se le encona en la herida,
porque lleva el veneno de una ilusión prohibida.
Y el hombre arde en su llama de pasión, y arde, y arde
Y ni siquiera entonces el amor llega tarde.

III

No, yo no diré nunca qué noche de verano
me estremeció la fiebre de tu mano en mi mano.
No diré que esa noche que sólo a ti te digo
se me encendió en la sangre lo que soñé contigo.
No, no diré esas cosas, y, todavía menos,
la delicia culpable de contemplar tus senos.
Y no diré tampoco lo que vi en tu mirada,
que era como la llave de una puerta cerrada.
Nada más. No era el tiempo de la espiga y la flor,
y ni siquiera entonces llegó tarde el amor.

Canción de la noche sola

Fue mía una noche. Llegó de repente,
y huyó como el viento, repentinamente.
Alumna curiosa que aprendió el placer,
fue mía una noche. No la he vuelto a ver.
Fue la noche sola de una sola estrella.
Si miro las nubes, después pienso en ella.
Mi amor no la busca; mi amor no la llama;
la flor desprendida no vuelve a la rama,
y las ilusiones son como un espejo
que cuando se empaña pierde su reflejo.

Fue mía una noche, locamente mía:
me quema los labios su sed todavía.
Bella como pocas, nunca fue más bella
que soñando el sueño de la noche aquella.
Su amor de una noche sigue siendo mío:
la corriente pasa, pero queda el río;
y si ella es la estrella de una noche sola,
yo he sido en su playa la primera ola.

Amor de una noche que ignoró el hastío.
Somos las distantes orillas de un río,
entre las que cruza la corriente clara,
y el agua las une, pero las separa.
Amor de una noche: si vuelves un día,
ya no he de sentirte tan loca y tan mía.
Más que la tortura de una herida abierta,
mi amor ama el viento que cierra una puerta.

El amor florece tierra movediza,
y es ley de la llama trocarse en cenizas.
El amor que vuelve, siempre vuelve en vano,
así como un ciego que tiende la mano.
Amor de una noche sin amanecer:
¡acaso prefiero no volverte a ver!

Poema del Fracaso

Mi corazón, un día, tuvo un ansia suprema,
que aún hoy lo embriaga cual lo embriagara ayer;
Quería aprisionar un alma en un poema,
y que viviera siempre... Pero no pudo ser.
Mi corazón, un día, silenció su latido,
y en plena lozanía se sintió envejecer;
Quiso amar un recuerdo más fuerte que el olvido
y morir recordando... Pero no pudo ser.
Mi corazón, un día, soñó un sueño sonoro,
en un fugaz anhelo de gloria y de poder;
Subió la escalinata de un palacio de oro
y quiso abrir las puertas... Pero no pudo ser.
Mi corazón, un día, se convirtió en hoguera,
por vivir plenamente la fiebre del placer;
Ansiaba el goce nuevo de una emoción cualquiera,
un goce para el solo... Pero no pudo ser.
Y hoy llegas tu a mi vida, con tu sonrisa clara,
con tu sonrisa clara, que es un amanecer;
y ante el sueño más dulce que nunca antes soñara,
quiero vivir mi sueño... Pero no puede ser.
Y he de decirte adiós para siempre, querido,
sabiendo que te alejas para nunca volver,
Quisiera retenerte para toda la vida...
Pero no puede ser! Pero no puede ser!


José Ángel Buesa







martes, enero 15, 2008

No se detiene, ni se detendrá...




I
El mundo no se detiene
el viento sigue su rumbo
los capullos no dejan de florecer
las flores no dejan de marchitarse
el recuerdo no se pierde ni con el tiempo
II
Dime tu nombre necesito saber
dime mi nombre necesito conocer
dime a dónde te fuiste a viajar
necesito saberlo para volverte a encontrar
necesito saberlo para volver alto a volar
III
Si cierro los ojos y te pienso
si le doy a mis sueños la libertad
si le doy a mi cuerpo el descanso
y le regalo a mi mente tranquilidad
¿Te volveré a encontrar?
IV
Encontrar un espejo en sus ojos
sentir un abrazo a distancia
saber de caricias sin tiempo
sentir un te quiero y un beso
con un sólo pensamiento…
VI
¿Qué voy a hacer sin métrica, sin ritmo?
¿Qué voy a hacer sin la poesía que me significaba tu vida?
¿Qué voy a hacer sin tus palabras endulzando mis días?
¿Qué voy a hacer si saberte ahí me era suficiente?
¿Qué voy a hacer si renuncié a vivirte por amor y así aprendí a amarte?
¿De qué me sirve ahora arrepentirme de no encontrarme al beso que ofreciste?
¿Qué alternativa me da tu partida?
VI
Ni todo el llanto ni todo el sollozo
ni el coraje ni el grito silencioso
ni la desesperación ni la impotencia
ni el sarcasmo ni la soberbia…
…Y la resignación que detesto tanto saber escribir
palabra que conozco, sentir que no llega
VII
Puedo escuchar lo que nos gustaba
morirme y renacer mil veces en la misma canción
acordarme de tus ojos que decían tanto a mi alma
y verme escribir sin parar conversando contigo
Escribir de ti, vivirte en mis letras
revivirte en ese último instante y compartir el amor
dejarte asaltar mi mente cuando me encuentro a solas



VIII
Adiós al lobo que aullaba a mi luna
Adiós a mi luna contemplando a su lobo
Adiós a la estepa
Ya sólo queda una estrella…
…y mis ojos contemplándote en ella.
XIX
Y el mundo no se detendrá, ¿sabes?
los capullos no dejarán de florecer
las flores no dejarán de marchitarse
La muerte no detendrá el curso de la vida
aunque lo único que detenga a la vida sea la muerte misma,
El viento seguirá su rumbo
el recuerdo no se perderá ni con el tiempo
X
Y yo, aquí o allá
sola o compartiendo mi vida
no dejaré de amarte nunca
de esta manera…
…única e irrepetible.



Ingrid Ubach Jürgensen
15 de Enero de 2008, de madrugada.
“¿Cuánta noche puede abarcar mi piel y cuánta libertad? No sé
Si no hay tú sin mí y yo sin ti…
…Sola busco una luz, tan sola y yo como tú,
alcanzo mis manos para tanto vacío aquí
en el abismo de este cuarto gris al amanecer…
…Ya ves que hoy sin ti, se nubla el corazón
en un mar de inquietud que finge una estación feliz…”
Lara Fabian "Sola otra vez"

sábado, noviembre 17, 2007

De Mar, de tí, de Él...

Háblame del orígen de los tiempos


de esos tiempos en que fuiste mio

cuando descubrí que fui de ti

de tu rostro y el mío con rostro de nosotros


Cuéntame de cómo sientes esto que yo siento

si tu eternidad es más grande que lo que veo

que la infinita apariencia del mar en el horizonte

donde el océano parece no acabarse nunca


Dime si esta caricia de viento, de brisa tibia y marina

es el consuelo de tus manos que me visitan desde el cielo

si desde aquí y hasta allá las gaviotas son el lazo de este encuentro

si las olas bañándome los pies son recuerdos de tu paso





Cuéntame sí, del origen que no tiene tiempo

del agua de sal que acompaña mis silencios

de ese sol que anuncia la salida de este día

del ocaso que este preciso instante me significa


Cuéntame de los sueños líquidos de estos ojos

del aire que rompe en revuelos este pelo

que tus días acariciaron, olieron y disfrutaron

y del sonido de caracolas donde se escucha la calma


Dime si tú como yo lo percibes con gozo

si ves la obra de arte en el amor de Sus manos

si te llega tan dentro el mismo sentir de Sus ojos

si escuchas Su voz tan dentro de ti resonando


Si tienes la certeza de saber lo que hoy yo sé

que Su eternidad es más grande que lo que veo

más que la infinita apariencia del mar en el horizonte

más que cuando el mar parece no acabarse nunca





Que las olas del mar en mis pies son aviso de Su paso

que la brisa me acaricia con Sus manos y me regocijo

y que este instante silente en que te pienso me siento plena

entregando a Él estas gotas de sal que surgen de tu ausencia


Qué haría sin Dios, sin mi Padre Bueno...

...Antes del origen de los tiempos ya era de Él

y sé que fue por Él que te conocí


...Lo celebro


(Por el regalo de haber podido sentir la caricia de la brisa en mi cuerpo y de las
olas en mis pies ese breve instante en que me maravillé de Dios en tu recuerdo)